En el Hotel Canada, la mañana es el ritual más importante, cuando el tiempo parece ralentizarse lo necesario.
El desayuno huele a pasteles caseros, galletas, tortitas y pan recién horneado, pensados para acoger a los huéspedes como en casa.
Un momento sencillo y cuidado, elaborado con materias primas seleccionadas con atención y un servicio siempre dispuesto a atender cualquier necesidad.